Ahora comienzan las sospechas de que el paciente está muerto, o por lo menos en coma, y sorprende tanta sorpresa, porque desde hace algún tiempo se anda diciendo que no respira, que está frío y que no tiene pulso. La pregunta es por qué la obstinación en querer creer que está vivo ese pesado cadáver que es el sistema de partidos tradicionales, que no tiene ya nada que ofrecer al país, si es que alguna vez tuvo algo. Aquí un reciente ejemplo. El Senado ya lo había aprobado con 24 votos de 27 presentes; en la Cámara de Diputados el PLD lo aprobaba con el 95% de sus diputados el presupuesto para el año 2011, sin el anhelado 4% del PIB para educación; el bloque reformista, que en principio se opuso, dejó claro que esa oposición no era más que una sucia forma de negociar algunas migajas con el partido de gobierno. Pero el PRD que votó con todos sus representantes en contra de la aprobación en primera lectura, y hasta se hizo merecedor de ciertas alabanzas por tal actuación, una semana más tarde dejaban claro su indiscutible posición de pusilánimes, esta vez no por acción sino por omisión. Y es que a excepción de no más de tres diputados, el resto mostraba su inutilidad al abstenerse. Entonces ¿qué pasa con los nueve que votaron en contra? No se puede decir que son ellos la muestra de que aún esos partidos tienen algo que ofrecer? ¿No es, por tanto, injusto generalizar al decir que son todos iguales? ¡Pero si es el mismo sistema de representación el que generaliza al anular a las minorías! La cosa comienza en las elecciones: uno gana, otro pierde; de manera que la importancia de los miles de votos a favor del perdedor se convierten rápidamente en ceros a la izquierda, no valen nada. Eso es más que notorio en las presidenciales donde es el 50+1, y que se joda el 49. Pero nada, digamos que ese es un problema de fábrica que vino en la misma caja en el que se importó el modelo de democracia que usamos. Hablemos, pues, de las congresuales. Al elegir senadores y diputados sucede lo mismo que con los presidentes, pero con una agravante: aquí sucede una segunda etapa de anulación. Todo grupo menor a 2/3 se vuelve cero; su voluntad se anula completamente, y su decisión solo puede servir de buen ejemplo. Por eso los nueve que votos en contra al final no valen nada, y es la decisión de la mayoría absoluta (aunque sea relativa) la única tomada en cuenta. En fin, resulta tristemente cierto que la Cámara de Diputados NO SIRVE en su totalidad, porque las particularidades no son contadas.
Volvamos con la pregunta de si esos nueve no demuestran que aún esos partidos tienen algo que ofrecer. Nuevamente las apariencias engañan. En el mango del machete no hay filo. No todas las partes de un aparato siniestro son malas, mas es la totalidad, el todo integrado, lo que hace posible al aparato. Sin mango no hay machete. Toda dictadura, todo gran partido, todo orden político mantiene flexibilidad de caracteres. Tienen sus caras buenas y bonitas que en su discurso parecerían incluso contradecir al mismo sistema, y es sin embargo esta dualidad lo que más legítima y brinda aceptación a esos regímenes, ya que mientras en más patas se apoya un cuerpo más difícil es hacerlo caer.
De debajo de los peñones que son el PLD, PRD y PRSC han salido tremendas alimañas de la inmoralidad que van desde narcotraficantes hasta violadores; y yo en lo personal no sé cuántas evidencias más es que se necesitan para dejar claro el incapacidad, y sobre todo, la indisposición de esos partidos para gobernar mínimamente bien. Seguimos obstinados en cortar por lo sano la carne de esa res, y ya vamos muy cerca de los huesos.



